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viernes, 12 de noviembre de 2010

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El totalitarismo tiene es sí mismo un contenido peyorativo. Pero, ¿qué es el totalitarismo?, básicamente, la intervención del estado en todos los aspectos de la sociedad.


Los valores y el poder del estado

Es curioso, pero si nos fijamos bien, el sistema en el que vivimos nos controla mucho más de lo que creemos. Cuando estudiaba el nazismo me decían que el estado dirigía la enseñanza e inculcaba su ideología. Pero el sistema teóricamente
democrático también tiene un sistema de enseñanza bastante controlado, nos enseñan los valores de una sociedad, de la sociedad a la que pertenece. Los que hayan vivido el franquismo habrán visto que los valores que se enseñaban, la concepción del matrimonio, los hijos e incluso la concepción de la historia del país, ha cambiado de forma notable.

Es algo inevitable. Los valores son fundamentales para crear una comunidad, un país, una nación, cuando los miembros de dicha comunidad reciben concepciones, de la vida, de su identidad, de su historia, diferentes, la convivencia es sencillamente
imposible. Es un caos.
El estado nos controla desde el momento en que nacimos, tiene nuestra ficha de vida coleccionada como una más de un gigantesco montón. Nos obligan a controlarnos con un número y una letra al cumplir la mayoría de edad, declaramos nuestros bienes de manera constante, si sacamos dinero del cajero lo sabrá, si llamamos por teléfono, si faltas al trabajo, si te compras un coche, un champú o una casa en un remoto lugar, también lo sabrá. Necesitas ciertos puntos del ayuntamiento para inscribir a tu hijo en el colegio deseado, sino te dan suficientes lo has de llevar donde el te diga. Acaba de sacarse a la luz a ley que permite al estado controlar nuestros pasos en red que ha suscitado críticas airadas de los servidores web, pero el ciudadano normal no tiene ni idea de qué va.

Podríamos resumirlo, el estado es omnipresente.

La concepción del estado comunista.

El primer problema al que se enfrentaron los revolucionarios socialistas es cómo hacer realidad una sociedad sin clases.
Era, y es, un camino tortuoso en el que el único coche que se puede coges un todo terreno, de lo contrario nunca llegarás al otro lado del camino.
La concepción del estado fuente como representación de la nación, o mejor, como centro de unión y fuerza de la nación, es una concepción fascista. Es un estado que lo único que le preocupa es hacer individuos fuertes para hacer grande a la nación. Algunos expertos señalan que la base del fascismo es el odio a lo dévil.

El comunismo tiene una concepción más protectora, más paternal. El estado protege de las maldades de la burguesía. El estado proletario dirige a sus hijos para que tengan un futuro hecho, visible y no tengan que vagabundear en un mundo dominado por el materialismo y el instinto de supervivencia, en pocas palabras, de disfrutar de la vida, de ver a tus hijos crecer felices y tener la tranquilidad de saber que tendrán un futuro asentado. La teoría oficial leninista era que el estado era una transición hacia un estado más de tipo anarquista, o mejor dicho a una ausencia del estado. La visión de Marx, Engels y Lenin, es bastante inocente, ¿de verdad pensaron que tras conquistar el poder las masas se sumarían y todos serían felices?. El Manifiesto Comunista dice que el proletario sólo puede perder sus cadenas con la lucha revolucionaria. Pero ha sido la práctica la que ha demostrado que los que tienen el poder nunca se quedan de brazos cruzados viendo como los que tenía por vulgares siervos se le sublevan y les quitan todo lo que tienen, o casi todo. Lenin pudo comprobar por sí mismo, Marx y Engels eran demasiado inocentes. De ahí, que el estado pasó de considerado un conducto para el socialismo, al socialismo puramente dicho.

Un profesor anarquista solía decir a sus alumnos que siempre se encontraba al estado o a la Iglesia; que en la antigua Grecia no intervenía el Estado en los matrimonios, era algo privado.

Pero el estado no es simplemente un distribuidor de la riqueza o de la igualdad de clases. Es un valuarte de la justicia, ¿nadie se ha preguntado por qué lo países pobres son el estandarte de la injusticia?

La justicia hay que pagarla. Hay abogados de oficio para los que no puedan pagarse una defensa, pero estos abogados solamente te serán asignados si tu eres acusado de un delito. Pero... ¿Qué hacen los campesinos a los que les expulsan de sus tierras en América Latina?.¿Qué hace una mujer divorciada que tan sólo tiene para vivir la pensión de su ex marido y este decide dejar de enviarle dinero?, no puede reclamarlo porque tiene que pagar a alguien que defienda sus intereses.

Pero la justicia no es solamente cara para la gente pobre, también lo es para la clase media. Los abogados no bajan de las doscientas mil pesetas, pero también hay que pagar al procurador, una figura entre el estado y tú que en la práctica no sirve para nada, otras cincuenta mil pesetas(mínimo). A eso le añadimos la lentitud de la Justicia y la posibilidad de apelar del inculpado de manera constante si el pleito lo gana el demandante. Y aquello se puede eternizar.

No establezco una relación causa/efecto entre democracia liberal/injusticia, pero sí, economía capitalista/injusticia.

Una de la concepciones más erróneas que ha logrado inculcar la burguesía liberal es afirmar que el capitalismo es sinónimo de democracia. Lo que entendemos por democracia: libertad de asociación, derecho universal al voto, voto en secreto y prestaciones sociales.

No se implantó en todos los países hasta la I Guerra Mundial. Hubo de pasar una carnicería y una revolución comunista para obligar a los partidos oligárquicos a abrir el acceso a las masas. Sin embargo el sistema de economía liberal llevaba existiendo desde hacía más de un siglo como mínimo.

Cuando el pasado diez de Junio el presidente búlgaro, Georgi Parvanov dijo que la vocación de su país es ser “un estado libre y democrático miembro activo y meritorio de la OTAN y de la Unión Europea”, muestra esa confusión de forma interesada o no, una organización económica con una militar, los conceptos de democracia con el estado liberal; en pocas palabras, mejor dicho imposible.

ESTADO BURGUÉS

Los comunistas decimos que vivimos en un “estado burgués”, pero suena muy retórico para el ciudadano de a pie que poco entiende de política y economía.

En los últimos años y especialmente con el último gobierno es cuando más lo hemos sufrido con descaro.El 75% del empleo que se genera en España lo crea la pequeña y mediana empresa. Hay que generar empleo ¿qué hacer?, dar incentivos a las empresas para que se multipliquen y que generen más puestos de trabajo. Incentivos que van desde “financiar” la contratación de mujeres, la supresión del impuesto de transacciones... eso supone muchísimo dinero para los transacciones.
Eso supone muchísimo dinero para los ayuntamientos, para suplir la desproporción; ponernos al valor catastral de nuestros casas. Durante la época franquista se decía “si tu jefe lleva un Mercedes alégrate porque significa que tu puedes llevar un SEAT”. El problema es que los empresarios dejan sus plantillas al mínimo y explotan al poco personal que tienen. De modo que el paro es siempre muy alto en proporción a la cantidad de empresas.

Cuando falta el trabajo el instinto de supervivencia se pone en marcha, se traicionan a los amigos, se abandonan todos los criterios morales en tan de conseguir un puesto de trabajo. Se convierte en un devorador desalmado.

Creo que está claro quien dirige la economía. Como se dice comúnmente “el que tiene el dinero tiene el poder”.

La capacidad económica es lo que permite al individuo moverse en la sociedad capitalista.

Podríamos decir que la sociedad capitalista es como un mar, con olas a veces grandes a veces pequeñas. Si el sujeto no tiene nada con lo que navegar, sencillamente se ahoga.

Eso es lo que sucede en la mayor parte de los países del mundo.

martes, 9 de noviembre de 2010

Petróleo: Quién es el Hombre escondido detrás

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John D. Rockefeller


Siempre me ando preguntando sobre el Petroleo y digo que es un mal de la tierra, pero al mismo tiempo digo que Dios dio el conocimiento al hombre para  descubrir atravez de sus investigaciones en que le podría ayudar el Petroleo.
Pero como el Hombre es el Peor animal de la tierra, siempre piensa Tener todo sus riquezas sin pensar que pueda  destruir todo a su camino.

John D. Rockefeller  ¿Usted sabe quien es este SEÑOR?, como domino y sus descendencia seguiran dominando el mundo.


John D. Rockefeller (1839-1937) fue el líder indiscutible de la industria del petróleo de la segunda mitad del siglo XIX y principios siglo XX, desarrolló novedosos sistemas de gestión empresarial, y contribuyó, aportando ingentes cantidades de dinero, con diversas instituciones filantrópicas.

Rockefeller nació en Richford, Nueva York, y era hijo de William Avery Rockefeller, un distribuidor y repartidor de materiales. En 1853, la familia se trasladó a una granja cercana a Cleveland, Ohio. Allí, combinando la humildad piadosa de su madre y la ambición desmedida de su padre, el joven John buscó sin cesar el gran negocio de su vida.

Su primera incursión en el mundo de los negocios le convirtió en contable, y se ganó pronto el respeto y la admiración de la comunidad empresarial de Cleveland por su piedad, seriedad y perseverancia. Sus primeros beneficios coincidieron con el auge de un nuevo y prometedor sector económico: el del petróleo. Junto a su hermano William y otros socios, abrió su primera refinería de petróleo en 1863, y dos años más tarde ya dominaba la industria petrolera de la ciudad con su nueva compañía: la Standard Oil Company of Ohio.

Su integración vertical innovadora de pozos de petróleo y de tuberías a los enchufes de la venta al por menor, aseguraron a la empresa un potencial competitivo gigantesco, en un negocio incipiente pero cada vez más consolidado. Su estrategia despiadada en el trato con los competidores fue eliminando progresivamente la competencia, y asegurando a su compañía un monopolio cada vez más indudable.

Pronto, por esta razón, la compañía de Rockefeller se convirtió en el blanco de toda la legislación anti-trust. El Tribunal Supremo de Ohio proscribió su compañía en 1881, lo mismo que el de Nueva Jersey en 1911, por lo que hubo de hacer frente a innovadores técnicas de división accionarial y alianzas entre empresas.

A pesar de contar con una fortuna superior a los novecientos millones de dólares, Rockefeller llevaba una vida sencilla. Montaba en el tren para ir a trabajar a Nueva York, cenaba en su casa, no pertenecía a ningún tipo de club, acudía a la iglesia regularmente, y daba rienda suelta a su afición a la jardinería. En sus últimos años se dedicó muy activamente a la filantropía, ofreciendo su apoyo económico a la YMCA (Young Men Christian Association), a la Anti-Saloon League, a la Iglesia Baptista, a la Universidad de Chicago, a su Instituto Rockefeller para la Investigación Médica, y a muy diversas instituciones educativas.

Felizmente casado con Laura Celestia Spelman, Rockefeller tuvo cuatro hijos que se convirtieron en prominentes miembros de la alta esfera social estadounidense. Sobre todo, son destacables las carreras de John Rockefeller Jr., que se dedicó a manejar la fortuna familiar y las donaciones; Nelson A. Rockefeller, que Gobernador de Nueva York, y Laurence Rockefeller, uno de los banqueros y filántropos más importantes del país.

Bueno aqui les dejo el link para que visiten y tengan más información.

http://es.wikipedia.org/wiki/John_D._Rockefeller

lunes, 8 de noviembre de 2010

Sabías que la economia es impulsado por el anarquismo

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Disculpenme, pero esta información me parece bastante interesante por eso quize compartir con vosotros para analizar la economía. Esperos sus comentarios.


Economía anarquista

En economía el sistema impulsado por el anarquismo, como en tantas otras cuestiones, no defiende ningún modelo en particular, siempre y cuando gire en torno a los conceptos anarquistas. Es decir, aspira a que los individuos, sus comunas y sus asociaciones, en acuerdo libre, seleccionen la organización económica que más los favorece en vista de sus propios intereses. Entonces las tendencias anarquistas en economía, en todas sus variantes o corrientes, son antiautoritarias y voluntaristas.[1]
Así, con respecto a la relación y organización económica según el anarquismo, el único concepto común identificable es el de autoorganización: una red autónoma de producción y distribución sin mando central; esto se puede interpretar o como interacción libre o como coordinación libre, según el caso. Varios autores libertarios han realizado análisis y postulado tesis sobre la economía. Se trata de un conjunto muy heterogéneo de pensadores y proyectos. Los anarquistas, puesto que son antiautoritarios sostienen que cada persona o grupo humano deberá escoger un modelo económico voluntario, desde el anarcocapitalismo hasta el anarcocomunismo.
Se oponen por principio al estatismo (al que en en ocasiones se denomina confusamente "socialismo") y al mercantilismo, al que entienden económicamente como imposición por la fuerza de la clase en el poder y sus monopolios que descansan sobre el poder político del Estado; lo consideran la mayor forma de dominio del ser humano por y sobre el ser humano, por medio de la coacción.[2]
Aunque variando en la forma en que se oponen y en la interpretación y la metodología, en general todos los anarquistas se consideran antiestatistas (por lo que se han de oponer a las economías estatistas, centralistas e intervencionistas), la mayoría de los anarquistas se consideran anticapitalistas, si bien algunos se declaran promercado o procapitalistas. Los primeros proponen la creación voluntaria de empresas autogestionadas para el desarrollo de una sociedad sin clases estratificadas, mientras los otros la empresa privada es el paradigma.[3] De todos modos los anarquistas no proponen modelos únicos y cerrados de economía
Teoría económica
Aunque no se puede hablar en un sentido estricto de una escuela de teoría económica anarquista existen varios principios, análisis y postulados que caracterizan las tesis anarquistas sobre la economía.[4]
Los anarquistas mutualistas, anticapitalistas, sobre todo colectivistas, anarcosindicalistas y anarcocomunistas, se oponen al capitalismo[5] porque afirman que sus instituciones características promueven y reproducen per se las diversas formas de actividad económica que son opresivas, incluida la propiedad privada, las relaciones jerárquicas de producción, las rentas de propiedad, la obtención de beneficios en los intercambios, el trabajo asalariado, la extracción de plusvalía por el empresario capitalista y el percibir intereses de los préstamos. Los anarquistas pueden aceptar la propiedad individual basada en la posesión y usufructo, aunque en general proponen la apropiación colectiva de los medios de producción y un sistema equitativo de distribución,[6] en lugar de la propiedad inalienable. Piotr Kropotkin postuló en La ayuda mutua: un factor en la evolución que la cooperación entre individuos es común incluso entre las especies animales. Esa conclusión la extrajo de sus observaciones en Siberia de las diferentes comunidades humanas y animales. Sus argumentos los planteó como una respuesta a la teoría del darwinismo social, el laissez-faire liberal y la visión de la competencia constante entre individuos, ideas muy defendidas en su época por partidarios del capitalismo. De esta manera Kropotkin refutaba la tesis de la naturalidad de la desigualdad social. Según Rudolf Rocker, los liberales clásicos fracasaron bajo la realidad que asumió la economía capitalista. Esto hace que el anarquismo sea necesariamente anticapitalista por su rechazo a la explotación del hombre por el hombre.[7]
Los anarquistas propietaristas (que apoyan la propiedad inalienable), en especial anarcocapitalistas y agoristas, por otra parte, apoyan plenamente un concepción alternativa del capitalismo entendido como un mercado libre ideal laissez-faire, una economía libre que permite división del trabajo, dinero, empresas y contratos voluntarios, como la forma más racional de progreso y como aplicación coherente de la ética de libertad.[8] [9]
[editar] Teoría del valor
La teoría del valor-trabajo (TVL, también teoría laboral del valor o TLV) es una teoría que considera que el valor de un bien o servicio depende directamente de la cantidad de trabajo que lleva incorporado. Así, Adam Smith consideraba que el trabajo era la unidad de medida exacta para cuantificar el valor. Para él el valor era la cantidad de trabajo que uno podía recibir a cambio de su mercancía. Se trata de la teoría del valor comandado o adquirido. Aunque no era el factor determinante de los precios, estos oscilaban hacia su precio de producción gracias al juego de la oferta y la demanda. Parte de la base de que el valor de cambio de una mercancía está determinado por la cantidad de trabajo necesario para producirla, criterio uniforme y aplicable a todas las actividades de producción que sirve como vínculo de unión entre distintas actividades productivas. Según Karl Marx, el valor de cambio de una mercancía no es igual al trabajo individual, sino al trabajo socialmente necesario para producirla, siendo esto la cantidad de trabajo necesario en condiciones medias de productividad en una determinada sociedad y en una determinada época.
La teoría del valor-trabajo fue parte de la la teoría económica que promovieron los anarquistas mutualistas de Proudhon, los individualistas norteamericanos del siglo XIX y los anarquistas colectivistas bakuninistas. Esta teoría fue rechazada por los anarcocomunistas, que sostenían que era imposible calcular el valor del trabajo para producir una mercancía.[10]
[editar] Corrientes económicas anarquistas
[editar] Mutualismo
El mutualismo (del latín 'mutuum', mutuo o intercambio[11] ) surge con las ideas del francés Pierre-Joseph Proudhon (1809–1865), que imaginaba una sociedad en la cual cada persona pudiera poseer los medios de producción, individual o colectivamente, el intercambio de bienes y productos se produciría a través de una forma ética de negociación o regateo, en la que cada parte buscaría tan solo un equivalente de lo que ofrecerían.[12] [13] [14] Ha sido contemplado por algunos autores como un punto intermedio entre las versiones individualistas y comunistas del anarquismo.[13] Proudhon afirmó que la propiedad es un robo, entendiendo como "propiedad" el mal uso o abuso de objetos en el sentido de explotación, mientras que entendía la "posesión" como el uso legítimo de un objeto. Proudhon se opuso tanto a la propiedad capitalista como a la colectiva, porque siempre "abusa" y "roba" de los individuos.[15] Su principio consiste en que cada persona debe poseer sus medios de producción (herramientas, tierra, etc.) ya sea individual o colectivamente, pero debe ser remunerado por su labor, eliminado el provecho y la renta, lo que asegura un alto grado de igualdad.[13]
En otras palabras,Proudhon, para sostener una línea fundamentalmente libertaria e igualitaria (el federalismo pluralista), concibió la economía mutualista como la única capaz de hacer operativo este esquema estructural. Y la economía mutualista llevará a Proudhon a defender, en el campo de la economía, la teoría de la creación del valor mediante el intercambio y el trabajo invertido, por lo que recibió feroces críticas de Marx, quien aseguraba que esta teoría era típica de un economista «pequeño burgués», simpatizante del tendero y del artesano que comercian con sus propios productos. Pero su teoría le llevará sobre todo a analizar el mecanismo mismo de la regeneración permanente de la desigualdad. De hecho, si el salario-valor depende de la cantidad de trabajo producido, el intercambio no se da según las necesidades, sino según la igualdad de los valores. Así pues, de esta forma, Proudhon acaba defendiendo la economía monetaria y la pequeña propiedad: al defender la autonomía y la creatividad de los trabajadores, exaltaba al propio tiempo sus distintas capacidades: en cambio su modo de producción debía servir precisamente para liberarlos del peso opresor y parasitario del Estado y del monopolio económico.
Mirko Roberti[16]
La solución del mutualismo consiste en lo siguiente, según lo expresa el propio Proudhon: 1) Niega la propiedad privada (que es el suicidio de la sociedad); afirma la posesión individual (que es la condición de la vida social); 2) El derecho de ocupar la tierra debe ser igual para todos. Así, el número de poseedores varía, pero la propiedad no puede llegar a establecerse; 3) Como todo trabajo humano resulta de una fuerza colectiva, toda propiedad se convierte en colectiva e indivisa: el trabajo destruye la propiedad; 4) Puesto que el valor de un producto resulta del tiempo y el esfuerzo que cuesta, los trabajadores tienen' guales salarios; 5) Los productos sólo pueden comprarse por los productos y, puesto que la condición de todo cambio es la equivalencia, no hay lugar alguno para el lucro y la ganancia; 6) La libre asociación, que se limita a mantener la igualdad en los instrumentos de producción y la equivalencia en todos los intercambios, es la única forma justa de organizar económicamente la sociedad; 7) Como consecuencia, todo gobierno del hombre por el hombre debe desaparecer: la más alta perfección de la sociedad consiste en la síntesis del orden y de la anarquía. El mutualismo proudhoniano se basa en la asociación de productores y consumidores que establecen como norma el cambio mutuo, es decir, el trueque de un objeto por otro equivalente, esto es, por otro cuya producción represente el mismo trabajo. Todo cambio se hace a partir de su precio de costo; todo productor tiene quien desee adquirir sus productos; no se necesita ningún capital para comenzar el trabajo. Suprimido el lucro, los precios se reducen al mínimo y el modo de producción capitalista desaparece para ceder su sitio al mutualismo o la asociación. Con el objeto de promover este magno y, sin embargo, no violento cambio social, propone precisamente Proudhon la creación del Banco del Pueblo, que tendrá por meta fomentar el crédito gratuito y mutuo y el intercambio de productos equivalentes entre los trabajadores.
A. Cappelletti[17]
Integrado a este esquema está el establecimiento de un banco de crédito-mutual que haría préstamos a los productores a la mínima tasa de interés sólo lo suficiente para cubrir los costos de administración.[18] El mutualismo está basado generalmente en la teoría del valor-trabajo que sostiene que cuando el trabajo o lo que este produce es vendido, en intercambio, este debe recibir bienes y servicios que abarquen "el monto de trabajo necesario para producir un artículo exactamente similar e igual utilidad". Recibir menos se consideraría explotación, robo de trabajo, o usura.[19]
[editar] Colectivismo
El colectivismo se convirtió en una corriente dominante del movimiento anarquista bajo la influencia del revolucionario ruso Mijaíl Bakunin, discípulo de Proudhon,[20] que abandonó la atención por los campesinos y artesanos, con miras a un futuro en el que el trabajo organizado hubiera expropiado al capital, y cada grupo de trabajadores administrara sus propios medios de producción.[21] El colectivismo proponía la propiedad colectiva de la tierra, las materias primas y los instrumentos de trabajo, y la apropiación del producto integral del trabajo por los trabajadores, deducido el costo.[22] La distribución de las ganancias se realizarían por decisión colectiva, pero se asumía que la retribución sería proporcional al trabajo realizado.[21] Para el colectivismo la propiedad de los medios de producción, distribución y cambio debe ser social (eliminado la propiedad privada) y administrada colectivamente por los propios trabajadores reunidos en pequeñas asociaciones por afinidad mientras que cada uno de ellos produce según su voluntad (o según lo acordado) y cada uno debe recibir el producto íntegro de su trabajo según su mérito individual. A diferencia del comunismo anarquista, el colectivismo no propugna la abolición del salario como forma de retribución del trabajo. Estas asociaciones a su vez estarían confederadas a través del principio federativo. Pero este sistema federal debe dejar, según los colectivistas, autonomía a las asociaciones que autogestionan los medios de producción. Además de Mijaíl Bakunin (quien enunció sus principos), otros colectivistas de renombre fueron Johann Most, James Guillaume o Ricardo Mella.
[editar] Comunismo
Partiendo del pensamiento de Proudhon y Bakunin, el príncipe Piotr Kropotkin fue uno de los más importantes teóricos del comunismo anarquista.[20] Inspirado por teorías sociales evolucionistas, en vez de glorificar la competición, como la mayoría de los darwinistas sociales, Kropotkin entendía que la cooperación es la clave del éxito evolutivo, y que los seres humanos eran la especie de mayor éxito por su capacidad de cooperar efectivamente; de ese modo, Kropotkin creía que el último estadio evolutivo en las sociedades humanas era una vida social donde la competición no existiría y la gente cooperaría en igualdad de términos, libre y naturalmente.[23] En su libro Palabras de un rebelde (1885), llamó a la abolición de la propiedad privada a través de la "expropiación del total de la riqueza social" por el pueblo mismo.[24] En La conquista del pan (1888), planteaba que la ruptura con la propiedad privada conduciría a la anarquía; «La anarquía conduce al comunismo, y el comunismo a la anarquía, y una y otro no son más que la tendencia predominante en las sociedades modernas, la búsqueda de la igualdad.»[25] Kropotkin argumentaba que no hay ninguna forma valida o hay poco margen para medir el valor de la contribución económica de una persona, debido a que «Cada descubrimiento, cada progreso, cada aumento de la riqueza de la humanidad, tiene su origen en la conjunción del trabajo manual e intelectual del pasado y del presente. Entonces, ¿con qué derecho alguien se apropia de la menor parcela de ese inmenso todo y dice: "Esto es sólo mío y no de todos"?»;[26] también abogaba por que la economía se coordinara a través de una red horizontal de asociaciones voluntarias, en la cual los bienes serían distribuidos de acuerdo a las necesidades del individuo, en vez de en función del trabajo.[27] Por ejemplo, uno no puede medir el valor de la contribución de la producción diaria de un trabajador de fabrica sin tomar en cuenta factores como la transportación, la comida, el agua, la vivienda, la relajación, la eficiencia de las máquinas, el estado emocional, etc. que también contribuyeron a la producción. Así, para verdaderamente dar valor económico numérico a algo, una inmensidad de cantidad de externalidades y factores contribuyentes deberían ser tomados en cuenta - especialmente el trabajo actual y pasado, así como las técnicas y herramientas creadas en el pasado para así poder utilizar en el trabajo, tanto actual como futuro. En este sentido el anarcocomunismo tiende a rechazar la teoría del valor-trabajo original del liberalismo clásico (y luego rechazada por este en pos de la teoría del valor subjetivo) y defendida actualmente en buena parte por el socialismo y el marxismo. Los individuos y comunidades dispondrían del uso y control de cualquiera de los recursos que necesitasen, «dejando a cada uno la libertad de consumirlos como ellos lo deseen en sus propias casas».[28]
La abolición del trabajo asalariado es central para el anarcocomunismo. Con la distribución de la riqueza basada en las determinación de las necesidades por las mismas personas, según esta teoría, la gente sería más libre de entrar en cualquier actividad que ellos se encuentren más realizados y el trabajo seria distribuido más equitativamente y de acuerdo con las capacidades individuales. Cualquier sistema económico basado en el trabajo asalariado y la propiedad privada requiere un aparato coercitivo para poner en practica el derecho de propiedad y para mantener relaciones desiguales que aparecen de las diferencias de salarios o cantidad de propiedad. También argumentan que la economía de mercado y el sistema de precios dividen al trabajo en clases y asignan valores numéricos al trabajo de los individuos e intentan regular la producción, el consumo y la distribución. El dinero restringe la capacidad individual de consumir los productos de su trabajo mediante el limitar su consumo con precios y salarios. Los anarcocomunistas señalan al dinero como fundamentalmente cuantitativo en naturaleza, y anula lo cualitativo de los recursos y las necesidades: la producción debe ser un asunto cualitativo también, y el consumo y la distribución debe ser autodeterminado por cada individuo sin ningún valor asignado al trabajo, los bienes y servicios por otros.
[editar] Anarcosindicalismo
Los anarcosindicalistas otorgaron al sindicato de orientación anarquista un carácter de organizador de la clase obrera en su lucha contra el capitalismo, pero también le adjudicaron un rol como organizador económico de la sociedad futura. Los principales teóricos del anarcosindicalismo fueron Gregori Maximov, Fernand Pelloutier, Rudolf Rocker y Diego Abad de Santillán. Mediante los anarosindicatos aspiraban a crear asociaciones libres de productores, dispuestas a asumir la organización de la producción sobre principios de autogestión y horizontalidad, incluso dentro del capitalismo, preparando la estructura organizativa que reemplazaría la estatal/empresarial burguesa. Estas asociaciones obrarían como una “escuela práctica de anarquismo”.[29] [30]
Si la propiedad privada de los medios de producción no es más que, utilizando la conocida frase de Proudhon, una forma de “robo” o ”la explotación del débil por el fuerte”, el control de la producción por una burocracia estatal, por buenas que sean sus intenciones, tampoco crea las condiciones para que el trabajo –manual e intelectual– pueda convertirse en la mayor necesidad vital. Por consiguiente, ambas formas deben ser superadas.
Daniel Guerin, El Anarquismo, p.22
El anarcosindicalismo reconoce la existencia de la lucha de clases y aspira a reorganizar la sociedad sobre la base del comunismo libre. El sindicalismo revolucionario se propone entonces a una doble tarea: "la lucha diaria por la emancipación económica y social de la clase trabajadora en la sociedad actual, y en la elevación de las masas a la gestión de la administración de la producción y la distribución de los bienes de consumo, sustituyendo al gobierno de los partidos políticos y los grupos dominantes."[31] [32]
Para los anarcosindicalistas, el sindicato no es simplemente un fenómeno de transición, tan efímero como la sociedad capitalista, sino que entraña el germen de la economía socialista del mañana, y es la escuela primaria del socialismo en general.
Rudolf Rocker[33]
El anarcosindicalista ruso G.P.Maximov detalló El programa del Anarcosindicalismo en una edición de 1927 en Nueva York. Allí describió un programa para una sociedad anarcocomunista desde una organización económica y política anarcosindicalista. En ese programa se contempla una etapa de transición colectivista, y se respeta el derecho a las unidades económicas individuales no comunistas a autoorganizarse y pactar libremente con las comunas y empresas comunizadas. Entre otras propuestas, Maximov recomienda una ruralización de la industria y una industrialización de la agricultura, la combinación del trabajo científico y el manual, y la conformación de una sociedad integrada en los aspectos económicos, culturales, artísticos, científicos y educativos.[34]
[editar] Sistemas económicos: capitalismo y socialismo
[editar] Según el anarquismo clásico y la economía clásica
Kevin Carson sostiene, que el capitalismo se creó sobre "un acto de expropiación tan masivo como el feudalismo", y afirma que el capitalismo no podría existir en ausencia del Estado. Carson sostiene que la centralización de riqueza en una jerarquía de clases se debe a la intervención estatal para proteger a la clase dirigente, usando un monopolio sobre el dinero, garantizando patentes y subsidios a las grandes empresas, imponiendo unos impuestos discriminatorios, e interviniendo militarmente para acceder a los mercados internacionales.[35] [36]
Noam Chomsky sostiene que el Estado obra como salvaguarda y auxilio del Capital cada vez que entra en sus crisis cíclicas, haciendo pagar el coste a la población.[37] También opina que
Lo que se llama 'capitalismo' es básicamente un sistema de mercantilismo corporativo, con inmensas y en gran parte inauditas tiranías privadas ejerciendo un vasto control sobre la economía, los sistemas políticos, y la vida social y cultural, operando en cerrada cooperación con estados poderosos que intervienen masivamente en la economía doméstica y en la sociedad internacional.[38]
Los anarcocomunistas por su parte agregan que el capitalismo privado tendría consecuencias sociales y psicológicas que causaría su desenvolvimiento en el que a su criterio no se considera al ser humano (sus capacidades, su ingenio, su trabajo y satisfacción, etc.) como centro del quehacer económico sino que se le da prioridad a las ganancias monetarias y a la acumulación, esto lo consideran consecuencia lógica del orden capitalista.[39] Sustenta que con los medios de producción de propiedad colectiva, y la administración laboral de los mismos trabajadores, la economía mejoraría irreductiblemente, ya que los trabajadores obtendrán el producto íntegro de su trabajo y trabajarán según sus capacidades; y en el rol social, la economía tendrá un cambio significativamente y un sustento mejor.
[editar] Según el anarquismo de mercado y la Escuela austriaca
El anarquismo de mercado o el anarcocapitalismo,[40] favorece la libertad individual, la propiedad privada y la libre empresa mediante teorías económicas como el marginalismo de la escuela austríaca o de la escuela neoclásica, y otras teoría modernas vinculadas al liberalismo libertario como el análisis económico del derecho o la teoría de la elección pública.[41] Los usos anticapitalistas frecuentemente asociados al término capitalismo son rechazados prácticamente por gran parte del anarquismo de mercado, en particular al que adhiere a la Escuela austríaca,[42] ya que considera
1.    No puede haber un capitalismo dentro del Estado: la renta del capital es dependiente del beneficio del consumidor dentro de un intercambio voluntario en el mercado que sería inseparable de la propiedad privada y una contradicción en términos con su administración colectivista.
2.    Al capitalismo regulado por el Estado como una negación parcial del sistema capitalista,[43] (el mercado regulado es frecuentemente denominado mercantilismo).
Para este tipo de anarquistas el carácter positivo del capitalismo no es que la propiedad de los medios de producción esté en manos de una minoría, sino que esta propiedad sea privada.[44] Para los libertarios de mercado las relaciones mercantiles no son relaciones de poder y por ende las relaciones sociales entre propietarios desiguales no significan relaciones coercitivas sino cooperativas. Las apropiaciones privadas de capital por intercambio o creación se basan a su vez en la defensa del derecho de propiedad privada del creador del capital,[45] mientras que la obtención de ingresos por parte del Estado no es considerado un derivado de su eventual posesión de capital socialmente útil sino del uso discrecional del monopolio de la violencia en orden a la expropiación de bienes y trabajo sin consideración por el uso eficiente de los medios de producción.[46] Autores como Rothbard han utilizado eventualmente el término capitalismo de Estado para describir la simbiosis entre las restricciones gubernamentales a la libre entrada en el mercado de usos más competitivos del capital y un statu quo corporativista.[47]
[editar] Economía: estrategia anarquista
Véanse también: Poder dual, Éxodo (política) y Contraeconomía
El anarquismo comunista, el anarquismo colectivista y el anarcosindicalismo, es decir, las corrientes tradicionales del anarquismo, sostienen que es necesario un cambio revolucionario, la destrucción del Estado y el sistema capitalista para establecer una sociedad y una econocmía anarquista. La gestión privada de los medios de producción sería expropiada por los productores que las gestionarían colectivamente, mediante autogestión. La revolución social es para el anarquismo clásico la única vía posible de instaurar un sistema económico anarquista. Durante la Revolución rusa en Ucrania, los anarquistas de Nestor Makhno intentaron llevar a la práctica estas ideas, pero fue durante la Guerra Civil Española durante la colectivización promovida por la CNT y la FAI que se obtuvieron los resultados más sorprendentes.[48]
Algunas corrientes de creación reciente sostienen que no es la actividad social revolucionaria radical la que va a transformar la sociedad, sino la actividad económica radical la que va a hacer un verdadero cambio, principalmente a través del poder dual. Estas estrategias pueden ir desde el boicot, pasando por la defensa del consumidor o la generación de nuevas empresas, hasta respaldar el mercado negro. Anarquistas mutualistas o cooperativistas sostienen que la creación de empresas privadas autogestionadas relacionadas entre sí por medio de cadenas productivas y mercados colaborativos, es una forma práctica para obtener espacios y recursos autónomos del orden político capitalista-estatista.[49] Los anarcocapitalistas sostienen que cualquier empresa privada independiente del poder político puede gestar las instituciones alternativas que competirán y superarán al Estado.[50]
Algunos anarquistas anticapitalistas creen que el cambio de la naturaleza del trabajo en sí es el quid para derrotar al capitalismo. La economía participativa organiza la división del trabajo mediante la promoción de puestos de trabajo en conjuntos equilibrados donde todos los trabajadores en una instalación de producción tengan una cuota en todos los aspectos del trabajo; es decir, todo el mundo participa en el trabajo, gestión, mantenimiento y demás tareas para garantizar la igualdad y que las habilidades sean compartidas entre los trabajadores
Los anarquistas postizquierda (a veces denotado por el término peyorativo "anarquistas de estilo de vida") creen en el cambio de hábitos de consumo personal para minimizar (o eliminar totalmente) la participación en la economía capitalista, siendo esencial "practicar" su interpretación del anarquismo en su vida. Reutilizar recursos se promociona por los individuos y los grupos influenciados por los situacionistas, como Crimethinc., como un medio viable de supervivencia y la no participación en el sistema.[51] Otros anarquistas, como los agoristas apoyan la contraeconomía, es decir, que participan o promueven el mercado "negro", ilegal, no violento para socavar los monopolios y el Estado. El objetivo de los agoristas no es simplemente estar al "margen" del sistema a través de emprendimientos y autoempleo para sostenerse sí mismos, sino también, mediante el desarrollo de soluciones alternativas voluntarias ingeniar el colapso de la economía estatista.[52]
[editar] Otras alternativas
[editar] Economía de par a par
La economía de par a par o de igual a igual (peer-to-peer economics o P2P economics, en inglés) se basa en la cooperación entre agentes autónomos. Es un paradigma económico que no se define ni por el ánimo de lucro ni por la planificación centralizada. En este paradigma no se utiliza para la asignación de recursos y toma de decisiones ni un mercado explícito, ni un mecanismo de precios, ni tampoco un sistema dirigido, sino que se basa en las relaciones sociales. Sin embargo, tiene importantes conexiones con la economía convencional actual. El software libre o la Wikipedia obedecen a este paradigma consistente en la producción de iguales basada en el procomún (commons-based peer production en inglés).
[editar] Economía del regalo
Artículo principal: Economía del regalo
La economía del regalo está basada en el principio de vivir bajo la premisa de que "a mi vecino no le falte nada". Una segunda premisa sería el trabajar con un nivel de conciencia donde "lo que hagamos hoy no sea recordado mañana", ya que nuestras actuaciones se basan más en el amor al prójimo que en el interés o la vanidad.
[editar] Economía participativa
Artículo principal: Economía participativa
La economía participativa —frecuentemente abreviada como parecon— es un sistema económico propuesto que usa una toma de decisiones participativa como mecanismo económico en una sociedad dada. Propuesto como alternativa libertaria a las economías de mercado capitalistas vigentes, y también al socialismo de planificación central, y ante la necesidad de aplicación presente de los principios y aspectos constructivos del anarquismo: autogestión y federalismo en las empresas. Surgió del trabajo del activista y teórico político Michael Albert, y del economista radical Robin Hahnel, en las décadas de 1980 y 1990.

Ejemplos de economía libertaria
•    La Tienda del tiempo de Cincinnati y la Colonia Tiempos Modernos fueron experiencias mutualistas que tuvieron lugar en el siglo XIX en Estados Unidos.
•    Las colectividades de la Revolución Española de 1936.
•    Los kibutz de primera hora en Israel.
•    El Territorio Libre en Ucrania, durante la Revolución majnovista.

Fuente:  http://es.wikipedia.org/wiki/Anarquismo_y_capitalismo

domingo, 7 de noviembre de 2010

Eco-anarquismo que clase existe

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¿Qué clases de Eco-anarquismo hay?

La importancia de las ideas anarquistas como solución a la crisis ecológica es un tema común a casi todas las formas de anarquismo actuales. Esta tendencia se remonta al importantísimo trabajo de Piotr Kropotkin cuando dice que la sociedad anarquista se basaría en la confederación de comunidades que unirían el trabajo manual y el intelectual asi como la industria y la agricultura. [ver Campos, Fabricas Y Talleres]. La idea de una economía en la cual "Lo Pequeño Es Bello" fue propuesta casi 100 años antes de que fuese adoptada por lo que se llamaría el movimiento "verde". Asimismo, en El Apoyo Mutuo Kropotkin documentó como la cooperación dentro de las especies y entre ellas y su entorno es a menudo más beneficial que la competición. La obra de Kropotkin, junto con la de William Morris, los hermanos Reclus (ambos geógrafos de fama mundial, como Kropotkin), y muchos otros sentó las bases del interés del anarquismo en los problemas ecológicos de hoy.

El motivo eco-anarquista dentro del movimiento tiene dos principales focos: La ecología social y el anarquismo "primitivista". La ecología social está asociada con las ideas y la obra de Murray Bookchin, que ha escrito sobre ecología y anarquismo desde los años 1950 y ha sido, más que nadie, la persona que ha puesto la ecología en el corazón del anarquismo.

El anarquismo "primitivista" está asociado con una gama de revistas, la mayoría basadas en los EEUU, tales como The Fifth State, que hacen hincapié en la naturaleza anti-ecológica del capitalismo y adoptan una posición francamente anti-tecnológica y anti-civilización. Generalmente son hostíles a la ecología social, la cual ven como incapaz de llegar al fondo del problema, la "sociedad industrial" moderna; y creen que el deseo de parte de la ecología social de retener ciertos tipos de tecnología resultará en el nuevo crecimiento de la "civilización" que nos destruirá a nosotros y al planeta.

La ecología social localiza las raíces de la crisis ecológica en las relaciones de dominio entre la gente. La dominación de la naturaleza es vista como un producto de la dominación dentro de la sociedad. Por ello los ecologistas sociales consideran esencial el atacar a la jerarquía, no a la civilización como tal. Además, la ecología social considera el uso de la tecnología apropiada esencial para liberar a la humanidad y al planeta. Al estar en contra de la tecnología en sí, le gente emplearía todo su tiempo trabajando, y así las estructuras jerárquicas se desarrollarían de nuevo.

Finalmente, está la "Deep Ecology" ("ecología profunda") que, debido a su naturaleza bio-céntrica, es rechazada por muchos anarquistas como anti-humana. Hay pocos anarquistas que piensan que la gente, como humanos, son la causa de la crisis ecológica, como paracen sugerir muchos ecologistas de profundidad. Por ejemplo, Murray Boochkin ha sido particularmente muy vocal en su criticismo de la ecología profunda y las ideas anti-humanas a menudo asociadas a ello. Casi todos los anarquistas sostienen que no es la gente, sino el sistema la causa del problema, y que solo la gente puede cambiarlo. La ecología profunda, en particular la organización EARTH FIRST! (EF!), ha cambiado considerablemente con el tiempo, y EF! tiene hoy día una estrecha relación con la unión sindicalista Industrial Workers Of The World (IWW). Aunque la ecología profunda no es una rama del eco-anarquismo, comparte muchas ideas y está ganando aceptación por parte de los anarquistas a medida que EF! rechaza sus ideas misantrópicas y comienza a ver que la jerarquía, no la raza humana, es la causa del problema.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Economía basada en recursos

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Revolución y sociedades horizontales

Por Luis Alfredo Delgado Bello*

Es necesaria una revolución. La pobreza inhumana en crecimiento, las desigualdades sociales, las injusticias que nos rodean, nos obligan a proponernos por compromiso social, o al menos por sobrevivencia, caminos para cambiar nuestras sociedades. Casi por la inercia de nuestra cultura jerárquica tendemos a creer en que el motor de esa revolución o el camino para lograrla está en una revolución en el poder político. Imponerla desde arriba, desde “el poder”. ¿Podremos percibir el peligro de que una “revolución” que un grupo le imponga a otro se quedará en los mismos esquemas de dominación en sociedades jerárquicas excluyentes y que por consiguiente, en el fondo, todo seguirá igual? ¿Podremos, amigos, romper nuestros esquemas mentales y abrirnos a la posibilidad de que los caminos de la revolución pueden estar en otros procesos sociales, distintos a los que puedan darse en el ámbito político?.

Hicieron la revolución y no nos dimos cuenta. Por más que he buscado en la historia quién dio el golpe de estado, o cuál fue la insurrección o guerra para el nacimiento del capitalismo, no la he encontrado. Ni en Europa, ni en el continente americano. Revisé la historia norteamericana y encontré que la autoridad del rey inglés fue, en la práctica, sustituida por la idea de que el poder está en los ciudadanos reunidos en asamblea. Así funcionaron las colonias norteamericanas y esa idea poderosa del poder del pueblo reunido, de la comunidad, con un alto contenido en sus orígenes en planteamientos religiosos, gestó la independencia de los Estados Unidos y aportó las bases a la democracia que conocemos en esa nación. En esa historia, sin embargo, también me topé con otro pensamiento religioso que minaba la idea de la comunidad igualitaria: Si Dios te quiere te lo demuestra en la Tierra. Te da poder y riqueza, exigiendo tu trabajo individual. Las desigualdades no sólo son naturales, sino que, además, son la voluntad de un Dios para sus elegidos. En las mismas asambleas de los colonos norteamericanos no todos eran iguales por su riqueza y poder y esos hechos también marcaron el futuro de esa sociedad. La religión que inculcaba esas ideas tenía como estandarte otra idea dominante: la libertad. La libertad de interpretación de la Biblia, la libertad personal, la libertad de organización religiosa. ¿Cómo había surgido esa religión defensora de la libertad y la riqueza?

Busqué también en la historia la revolución que impuso la idea de la libertad y lo que conseguí fue que ya la libertad dominaba en la sociedad europea, como hecho social, cuando la libertad como hecho político se manifestó y que el pensamiento religioso de los protestantes, el de la libertad religiosa, era consecuencia de un hecho económico y no su causa inicial.

La libertad era la idea dominante de una minoría económica: la de los “buhoneros” de los feudos. A ellos no les servía la idea dominante de la economía feudal de obediencia y sumisión que expresaba la religión de Roma y que explicaba las relaciones de los siervos y de todo el conjunto social que habitaba en esos espacios. Ellos vivían en esas sociedades como marginales y eran vistos como un mal necesario. Se movilizaban de feudo en feudo, de pueblo en pueblo, de ciudad en ciudad, intercambiando mercancías y llevando a los feudos bienes que no se producían allá. La libertad, de movilización, de negociación, de pensamiento y la forma de obtener la riqueza como valor social, eran inherentes a ese grupo minoritario.

Con la liberación de las barreras que encerraban a Europa al final del período feudal, el comercio se convirtió en un eje de la economía y ese grupo minoritario pasó a ser el centro de la colectividad. La ideología de la libertad y la justificación de la riqueza individual se convirtieron en una necesidad imperiosa de la sociedad que crecía con nuevas bases. Aparece entonces una religión, la protestante, enarbolando la libertad. Ella es la que retroalimenta el proceso económico y social. Las naciones que asumieron esas creencias hicieron coherente su realidad económica con los procesos ideológicos y sociales que la acompañaban.

Toda esa tremenda revolución no fue impuesta por la vía política sino que los hechos económicos y sociales hicieron necesario que se reorganizara la sociedad política. El cambio de la lógica económica obligó a construir una sociedad coherente en lo político y lo social.

En esa apertura mental necesaria para replantearnos una revolución, ¿no deberíamos considerar que una fuerza social determinante que impulse los cambios hacia una nueva sociedad no jerárquica, horizontal, podría venir de un cambio profundo en los hechos económicos? ¿Que una nueva cultura de relaciones humanas y modelos de participación política pueden surgir en coherencia con la vivencia de relaciones económicas distintas, en una economía gestionada con procesos democráticos y asociativos?

Debemos oír crecer la hierba. Peter Drucker nos muestra que el 50% de las corporaciones norteamericanas tienen como dueños capitales colectivos, fondos de pensiones dirigidos en la práctica por trabajadores conocedores de la materia. Estos fondos no conducen las corporaciones y empresas, sino que las seleccionan para invertir. Según Drucker ya estamos en un postcapitalismo en donde las empresas son dirigidas, en realidad, por el poder del conocimiento, por el factor humano. Ese cambio profundo está acompañado con la ruptura de esquemas verticales de gestión que se correspondía con el poder personal de los dueños de empresa. La gestión horizontal, participativa es mucho más coherente cuando equipos humanos multidisciplinarios dirigen las empresas y cuando los cambios en el ámbito de la comunicación facilitan la gestión asociativa en dichas empresas, e instituciones. La asociatividad coherente con una nueva economía viene creciendo en todo el mundo. Ese desarrollo de empresas de gestión horizontal se manifiesta al constatar que hoy existen más de 2000 millones de ciudadanos en el mundo que formamos parte de empresas cooperativas y otras empresas de la Economía Social. Estas empresas, las genuinas, además de su importancia creciente en el hecho económico, vienen impulsando un proceso de transformación cultural, de educación y de aprendizaje de gestión empresarial y vida ciudadana. Ese cambio hacia la vida asociativa es la opción hacia la superación de la pobreza y las desigualdades. Ese cambio es el cambio que hace viable una revolución capaz de romper con el concepto jerárquico imperante y se orientada hacia el desarrollo de una sociedad horizontal.
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